PORTUGAL Y EUROVISIÓN

Siempre he contemplado de lejos y con tristeza el festival de Eurovisión, uno de los ejemplos más evidentes de la mediocridad de la música popular de nuestros días, tan tenazmente difundida (en la mayoría de los casos) a través de los medios de comunicación. Ayer, para mi sorpresa, se alzó con la victoria un tema bello y sencillo cantado con buen gusto por Salvador Sobral, con un arreglo de Luis Figueiredo elegante y efectivo, todo ello exento de aparatosas coreografías. En el tema, cantado en Portugués, percibo influencias del fado y de la música Brasileña. Más allá de lo increíble de ver triunfar en dicho certamen un tema de esas características, me alegra comprobar la clase y el buen gusto de nuestros hermanos portugueses, que se distancian del resto de Europa y presentan en Eurovisión un producto de indudable calidad, y Portugués en esencia. Parabéns, aún queda esperanza.

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