SOBRE EL JAZZ EN EL CONSERVATORIO DE VALENCIA

Llevo años escuchando a mis compañeros profesores quejarse de su trabajo en el área de jazz del conservatorio de Valencia. Ramón Cardo –principal impulsor de dicha área en esa institución– ha colgado un vídeo en internet en el que explica claramente todos los oscuros entresijos que allí se llevan a cabo. Lo que denuncia es indignante. Me consta que tanto Ramón como la plataforma de alumnos del Conservatorio se han reunido en reiteradas ocasiones con los políticos responsables para intentar solucionarlo y que no se ha adoptado ninguna medida para corregir la situación. Los alumnos llegaron  incluso a ser reprendidos por su díscolo comportamiento y conminados a “portarse bien”. Lamentable!. Yo soy autodidacta con el saxo y no he estudiado en ningún Conservatorio, pero hace 15 o 20 años me entró una extraña locura y preparé el programa para el examen de Grado Elemental de saxofón. La experiencia fue notable. Me recibieron unos sesudos señores tras una larga mesa, el presidente, Miguel Llopis se llamaba,  me espetó: ¿usted es el Perico Sambeat ESE? Vaya, que mucha educación no tenía el amigo, uno de esos “putos amos” a que hace alusión Ramón en su vídeo. Pues bien, el señor en cuestión acabó gritándome mientras daba golpes en la mesa: “Aquí se viene a trabajar, a trabajar!!!”. En fin, como mis expectativas eran pocas y el abuelete resultaba muy cómico, consideré el hecho como una curiosa anécdota de mi vida musical.

Volviendo al asunto del Consevatorio de Valencia, la última prueba (al menos la última de la que yo tengo referencia) que allí se llevó a cabo, para cubrir la vacante de Ramón, contó con tres miembros en el jurado: Gregorio Jimenez, Pepe Cerveró y un señor llamado Plaza. No creo equivocarme al afirmar que ninguno de ellos es experto en jazz, vamos, que no tienen ni idea. No entiendo muy bien cómo se llevan a cabo esos nombramientos ni cómo una persona puede formar parte de un jurado en una competencia que le es ajena, no es muestra de tener muchos principios éticos. Pues bien, como era de esperar, el resultado nos ha sorprendido –para mal– a toda la comunidad de músicos de nuestra ciudad (más bien de todo el país). No me cabe ninguna duda de que, de ser verdaderos expertos, el resultado habría sido muy distinto. Lo peor es que esa ha sido la tónica de los exámenes durante los últimos años. Me hierve la sangre cuando pienso que por una nefasta gestión política las cosas estén así.

Valencia siempre ha sido un referente musical a nivel mundial, cientos de orquestas tienen músicos de nuestra tierra. En el mundo del jazz ocurre algo parecido a nivel nacional, gozamos de un merecido prestigio desde hace un montón de años. Pese a ello, la enseñanza del jazz en nuestro conservatorio se ve relegada a la mediocridad, salvo honrosas excepciones. Los jóvenes alumnos, me refiero a esos que se mueven por la pasión a la música y el jazz, esos que son exigentes y entendidos, esos que portarán la llama de la excelencia dentro de unos años, pues bien, esos jóvenes NO se apuntarán en el conservatorio de Valencia, lo harán en ESMUC o Liceo o Taller de Músics de Barcelona, Musikene en el País Vasco, en cualquiera de los prestigiosos conservatorios de Holanda, o en el de Graz, Oporto, Basil, París, Royal Academy of London, Rhythm Conservatory de Copenhagen, o el Sibelius de Helsinki, o otros muchos que me dejo en el tintero. Qué lástima que Valencia no forme parte de esa élite.

Perico Sambeat

 

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